Lancear
el toro con la capa consiste en mover con el engaño al toro
alrededor del toreo, manteniendo el diestro una postura a pie firme .
El toro debe pasar a una distancia adecuada del torero y al rematar
quedará el toro a una distancia suficiente para el lance siguiente.
La
calidad artística de los lances , será función del temple o
velocidad de pase de la capa, la postura del torero, la posición de
los brazos y la quietud e inmovilidad de los pies del torero.
La
suerte tiene tres tiempos o parte:
1)
El capotazo comienza con la etapa de citar al toro. El objeto es
fijar la vista del toro obligándole a tomar el engaño. La atención
la logra el torero mediante la propia voz o con el movimiento del
engaño, provocando la embestida.
2)
Una vez iniciado el arranque, el diestro carga la suerte , retirando
el cuerpo de la trayectoria del toro para evitar el embroque y
facilitándole la salida. Cargar la suerte consiste en adelantar el
engaño hacia el toro, y mediante un ligero juego de cintura y
echando la pierna hacia adelante, se facilita que el toro siga el
camino señalado por el engaño, permitiendo su salida del lance sin
atropellar al diestro.
3)
El torero termina el lance con el remate. Retira el engaño y prepara
al toro para el lance siguiente. La etapa de remate es crítica para
lograr el lucimiento; el diestro debe realizarla con seguridad y
dominio de la situación; pero sin olvidarse del adorno y el
desplante realizado con elegancia y gallardía. El remate con
desplante será valorado y se ejecuta cerca del toro en terreno de
riesgo.
Muy
importante a la hora de valorar el arte del capotazo, es el temple.
Se denomina temple, al ajuste de la velocidad del engaño - capote o
muleta- a la del toro durante la acometida del lance. El torero
aplica la velocidad adecuada al engaño, y poco a poco intentará ir
reduciendo la velocidad de la embestida hasta lograr torear despacio,
como si fuera a cámara lenta. La reducción de velocidad será
consecuencia del acierto del diestro o del cansancio y “voluntad”
del toro.
Cuando
la acción del torero no tiene como objeto el intercambio de
terrenos, no se habla de lances, sino de ardid o ardides.
Atendiendo
a la clasificación clásica, distinguiremos entre lances donde hay o
no hay intercambio no de terrenos entre toro y torero. En el primer
caso, se habla de pases donde el toro Pasa y que no pasa, cuando el
toro sigue su trayectoria sin que se produzca el pase al terreno del
torero.
La
Verónica
Pepe-Hillo
define la verónica como un lance donde el torero recibe
rigurosamente al toro de frente con las dos manos y se remata sacando
la capa por encima del hocico o por encima de su cabeza.
“Esta
es la que se hace de cara al Toro , situandose el Diestro en la
rectitud de su terreno . Es la mas lucida , y segura que se executa ;
y sus reglas son áproporcion de los Toros . El Franco ,Boyante ,
Sencillo ó Claro que todo es uno, se debe dexar venir por su
terreno, y quando llegue á jurisdiccion cargarle la Suerte y sacarla
, y hasta este acto , parará el Diestro los pies para lograr echarle
quantas suertes quiera, procurando siempre que quede la Res derecha y
no atravesada . Si estos Toros tienen muchas piernas deberá el
Diestro situarse á bastante distancia ,a la Suerte, porque siempre
pueden rematarla , pero sí carecen de ellas se han de citar sobre
corto ,de forma que rematen y hagan suerte; y si no ,sucede muy de
continuo que se quedan por falta de piernas antes de llegar á el
engaño , o en el centro, y entonces puede peligrar el Diestro”.
Arte de
torear ; Josef Delgado (Pepe-Hillo), 1796.







No hay comentarios:
Publicar un comentario